Las Relaciones Públicas y la Publicidad tienen un fin común, del que ya hemos hablado muchas veces: vender. Sí, hay que aceptarlo, nuestro trabajo es vender un bien o un servicio, una persona física o una empresa.
Construimos imagen e identidad corporativa, no sólo refiriéndome a una organización con fines de lucro, sino también a personas físicas y ONG's. De una u otra manera, la intención final es vender... aunque a veces no se trate de vender un producto o un bien tangible, sino una idea, una manera de pensar, una identidad, un objetivo.
Por eso, hoy hablamos del buen vendedor.
¿Qué puede entenderse por un buen vendedor?
Sin pensar demasiado podríamos decir que es aquel que cumple con sus objetivos de ventas, logrando una X cantidad de ventas mensuales. Pero no, ser un buen vendedor va más allá.
¿Por qué? Muy sencillo: ventas es una de las caras visibles de la empresa y como tal, su comportamiento impacta en la imagen corporativa. La venta como fin último, sin importar nada más perjudica más de lo que beneficia.
El buen vendedor tiene que saber orientar una venta y cerrarla, sin presionar, sin mentir ni exagerar y con la camiseta de la organización bien puesta.
Veamos entonces cuáles son las 5 reglas del buen vendedor (al menos para mí):
